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    Acerca de los números de Rentabilidad de las AFP

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    Recientemente, el CENDA (Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo) publicó un estudio que indicaba que la rentabilidad real para los afiliados del sistema de AFP a fines del 2008 ha sido del 2,2%. Estos números contrastan claramente con las cifras habituales de rentabilidad histórica que se manejan. Así, la FIAP (Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones) en su último informe semestral nos plantea que la rentabilidad histórica real del sistema de AFP en Chile era de 8,79% para Diciembre de 2008 (es decir, incluyendo la caída de la rentabilidad producto de la crisis económica).

    ¿Cómo podemos entender esta diferencia, tan notoria, entre las cifras? Esta se debe a que bajo el común nombre de rentabilidad se intenta hablar de dos realidades muy diferentes.
    La cifra que menciona la FIAP, que son las que mayormente circulan en la discusión pública, se refiere a la rentabilidad de las cuotas de las AFP. El monto que las personas depositan en una AFP, como en otros instrumentos financieros, se transforma en un conjunto de cuotas, y la variabilidad del valor de esas cuotas constituye su rentabilidad. Esta es una medida ‘interna’, que nos muestra cuan eficientes han sido las AFP con el dinero que reciben en la cuenta personal.
    La rentabilidad que analiza el CENDA se refiere más bien al TIR (Tasa Interna de Retorno) de los aportes netos. Para calcular cuál es la rentabilidad de la inversión se toman en cuenta todos los gastos de las personas (o sea, no sólo el 10% de cotización que se usa para depositar en la cuenta individual sino además la comisión que cobra la AFP) y el retorno de esas personas (en términos de pensiones efectivamente recibidas, o sea descontando –por ejemplo- las comisiones que cobra una compañía de seguros al entregar una renta vitalicia). De alguna forma, esta medida está relacionada con lo que una persona puede comprar en pensiones con lo que ha depositado en el sistema.
    Dado que ambas cifras se refieren a aspectos muy distintos, no es de extrañar que además entreguen resultados diferentes. Lo que nos debe importar es que, cuando hablamos de resultados del sistema, tengamos claridad en relación sobre qué resultados estamos hablando.
    Por ejemplo, una disminución de las comisiones promedio o de las comisiones de las rentas vitalicias afecta el TIR tal como lo calcula el CENDA. Esta cifra aumenta porque resulta menos ‘costoso’ comprar un nivel determinado de pensión. Pero no afecta para nada al cálculo de la rentabilidad de las cuentas individuales.
    La diferencia de números también ocurre cuando comparamos al interior de un indicador; el CENDA no es el primer estudio que intenta calcular un TIR, pero su aproximación es diferente. Dicho centro no realiza este cálculo de la misma forma que lo estimó la Consejo Asesor Presidencial para la Reforma de Pensiones. EL CENDA realiza el cálculo como aportes - beneficios +(-) ajustes, y se agregan los fondos iniciales y finales para generar los flujos financieros netos. La Comisión lo estimaba para un afiliado típico que cotizaba durante toda su vida activa hasta recibir el saldo a la edad legal de pensión, por lo que implicaba proyectar a futuro diversos escenarios (lo que el CENDA no requiere). El informe del Consejo calculaba, por ejemplo, para alguien que iniciara su vida laboral el año 1981 y con una rentabilidad del 5% de sus fondos, un TIR de 6,03%.
    Los números son precisos, y eso tanto en relación a su magnitud como en relación a su contenido: no hay un sólo número de rentabilidad porque no hay una sola forma de acercarse ni de medirla.
    De hecho, y como precisión final, uno puede darse cuenta que estas rentabilidades históricas tienen una característica común: no representan la realidad de muchos trabajadores. Para quienes se incorporaron en el sistema el año 1990, las rentabilidades obtenidas en la década de los ’80 no son relevantes; para quién se incorporó el año 2000, tampoco lo son las rentabilidades obtenidas en la década de los ’90. Una estimación de la rentabilidad promedio que se basara en un promedio de las rentabilidades individuales obtenidas efectivamente (o sea, para cada individuo sólo los años en que sus aportes han obtenido rentas), también obtendría cifras diferentes.

     

    Ultima actualización ( Lunes 05 de Abril de 2010 21:48 )  
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