Un elemento importante del diagnóstico que subyace a la Reforma Previsional es la falta de conocimiento sobre el sistema previsional por parte de las personas. Es por ello que una de las principales políticas que se ha creado a partir de la Reforma tiene que ver con la educación previsional.
Para poder desarrollar políticas eficaces en torno a la educación previsional, es importante definir en primer lugar ¿cuál es el conocimiento posible de lograr en torno a la previsión social? Ello requiere preguntarse ¿cuál es la información relevante para las personas del sistema?
En principio, la información clave para las personas tiene que ver con los beneficios que pueden obtener del sistema: los montos de pensiones que podrían recibir. Sin embargo, esa información es inexistente en el sistema chileno actual dado que no hay montos asegurados de pensiones, el sistema es de contribuciones definidas no de beneficios definidos para usar la nomenclatura usual. Lo que se pueden tener son aproximaciones a ese monto: La pensión que podrían tener si siguen manteniendo su conducta actual, o incluso la pensión que podrían obtener con el monto que tienen actualmente.
Mucha de la información sobre las que se basa el diagnóstico de falta de conocimiento tiene que ver con los medios que generan las pensiones que se pueden obtener. El porcentaje de los ingresos que se cotiza, cómo se calculan las pensiones, las rentabilidades del sistema. Esta no es información directamente relevante para las personas, sino que son elementos que afectan a lo que las personas realmente les importa que es cuál es el monto de pensión que pueden tener.
Entonces, ¿podemos pedir a las personas que conozcan de igual manera estos dos tipos de información? Pensemos en, por ejemplo, la tasa de cotización. ¿Cuán relevante es para las personas conocer esa cifra? No es algo sobre lo cual puedan actuar, es un monto que no les afecta: Al fin y al cabo, muchos trabajadores conocen y negocian sobre su ingreso líquido, por lo tanto el bruto es básicamente desconocido. No es raro, entonces, que tengan un muy bajo conocimiento de él. O pensemos en el monto acumulado en la cuenta individual. La cifra que se posee en un momento determinado es relativamente poco informativa: No es monto que las personas efectivamente puedan ‘tener en sus manos’; la pensión no depende de ese monto (sino del monto finalmente acumulado) etc. En estos dos casos, aun cuando son datos importantes en relación a cómo funciona el sistema, no son datos directamente relevantes para las personas.
En este sentido, el foco de los esfuerzos de educación previsional debiera estar en la información que es directamente importante para las personas, más que en información de cómo funciona el sistema.
Esto implica además un esfuerzo de transformar los diversos datos en información que sea relevante para las personas. Pensemos en cómo se comunica la Reforma Previsional. ¿Es relevante la información del puntaje de corte de la Ficha de Protección Social? Uno puede plantear que es crucial, dado que de él depende la obtención de los beneficios del Pilar Solidario. Por otro lado, es una cifra que es cambiante y un dato que además fuera de contexto no es significativo: ¿Qué significa tener tal puntaje? ¿qué significa estar bajo un decil de ingresos?, y por lo tanto de difícil recordación. Es además un dato sobre el cual no se puede actuar directamente.
La pregunta central sobre educación previsional, entonces, es identificar cuáles son los elementos cruciales que las personas conozcan.








